El mercado laboral ha cambiado

Como bien habrás podido observar a través de tus abuelos, tus padres, tus hermanos, el empleo no es igual que antes. Ha cambiado. Me explico. Hace treinta años lo normal era permanecer en la misma empresa durante toda tu vida. Ir adquiriendo experiencia poco a poco y escalando laboral y salarialmente. Todo eso ha ido evolucionando hasta que en el primer trimestre del año 2012 se aprobó un Real Decreto que cambió las reglas del juego.

Desde entonces la precariedad laboral ha aumentado. Los empleos son de corta duración y de una calidad más bien baja. Es cierto que durante el tercer trimestre del año la población activa crece, sí, lo es. Lo que también es cierto es que practicamente todo el empleo creado en ese trimestre, se evapora en el cuarto, como si de una hada madrina se tratara.

Si pretendemos jugar el partido con las mismas herramientas que hace treinta años estamos equivocados. Ahora lo normal es permanecer pocos meses en una empresa. Con la llegada del contrato de formación, el cual sostiene un año de periodo de prueba, imagina lo que sucede. Sí, a los 11 meses y apenas unos días sospechosamente dejas de ser útil y afirman que “no has pasado el periodo de prueba”. Ya has podido cerrar una operación de miles de euros, que no será suficiente. Los empresarios españoles se frotan las manos con este tipo de relaciones laborales. Lo mejor de todo no es esto, sino que les dan subvenciones por contratar a jóvenes recién licenciados. ¡Vaya, que genialidad!. No solo tengo el despido libre sino que puedo explotar a estas personas, jugando con sus ilusiones, ofreciendo una “posibilidad de incorporación a plantilla una vez finalizado el periodo de prueba” el cual se queda sólo en una mera posibilidad.

empleo, formación

Como responsable de selección de personal he visto de todo. Desde ofertas prácticamente ilegales donde ofrecen salario fijo, coche de empresa etc, y luego es simplemente un contrato de colaboración freelance sin sueldo fijo, hasta curriculums con fotos altamente sensibles y con faltas de ortografía impasables. Yo me considero una buena persona y un buen profesional. Puedo pasar, en un curriculum escrito a mano, alguna falta. Pero amigo, el Microsoft Office o el Open Office (ya sea software de pago o libre) te señala en rojo las faltas. ¡Qué menos que hacerle caso al pobre Office el cual te está gritando que le limpies ese subrayado rojo tan feo que tiene!. No es tan complicado pero se podrían mejorar las cosas, tanto de una parte como de otro.

Como decía, este es el nuevo contexto, el nuevo tablero. Hay que jugar en él o tumbarnos a morir. Las piezas son las mismas, con diferente vestimenta. Pero el explotado, sigue siendo explotado. Y el rey, sigue siendo el empresario.

La pregunta es: ¿hasta cuándo?

Un abrazo y Recuerda: ¡No tengas miedo a fallar, ten miedo a no intentarlo!

Javier Pérez

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