Mentalidad emprendedora

Me hace gracia cuando una persona viene y me dice “Javier, quiero ser emprendedor. Quiero hacerme rico”. No puedo evitar soltar una carcajada cautelosa, pero elocuente al mismo tiempo. La palabra “rico” es muy compleja. Y te preguntarás por qué. Muy simple. Hagamos un experimento. Démosle a dos personas un millón de euros. El primero de ellos viene de una familia humilde que NUNCA ha tenido solvencia económica. Vivían al día y con lo justo. El segundo, proviene del barrio de Colón, ha estudiado en una universidad privada y sus padres son directores de una multinacional. ¿Quién crees que tendrá más dinero al cabo de 365 días?.

La razón a la vez de simple es compleja. Todo está en la mentalidad. Mentalidad de pobre y mentalidad de abundancia. Si hiciéramos una encuestra a pie de calle donde preguntáramos a todo el mundo, que harían con un millón de euros, el 90% te diría que se compraría un coche, un piso etc. Ninguno lo invirtiría en activos que generen pasivos constantes. Esa es la clave para enriquecerse:

  • Invertir en activos que generen pasivos. Un piso no genera dinero, sino gastos (a no ser que lo alquiles). Sin embargo, montarte un negocio el cual tenga unos gastos fijos muy bajos sería una opción de tener un activo el cual genere pasivos a medio-largo plazo. Todo es cuestión de la perspectiva financiera que tengas.

El axioma de este problema nace en la escuela. Si a los niños y niñas a temprana edad les enseñáramos a administrar correctamente su balance de ingresos y gastos, y les mostráramos como generar pasivos a raíz de activos, estoy seguro que no habría tantos millones de personas en el paro. Otra prueba:

  • Pon una mesa en la calle, con dos urnas. En la primera hay un papel el cual te da un trabajo de 1000€ toda tu vida. En la segunda una posibilidad de ganar 1.000.000€ o no ganar nada al 50%. Seguramente la gente coja el de 1000€. Buscamos la seguridad. Y, créanme, esa palabra es un infierno. El máximo esponente de esta enfermedad se llama: funcionario público. Ese especímen el cual está envuelto en un ambar de seguridad laboral el cual tiene como objeto el “olimpo” de la comodidad.

Si queremos ser esto último, entonces no deberías haber leido este artículo. No estás preparado. No es lo que buscas. Te has equivocado de equipo. En caso contrario, bienvenido. Bienvenido a un nuevo mundo el cual a la vez de inmenso es amigable y cordial. Si le respetas, te respeta. Si le odias, te odia. Pero sobretodo, si trabajas, recoges. La ley de la causa-efecto no falla. Si plantas una manzana, saldrá un manzano. Si comes de más, engordas. Si trabajas en tu idea, en tu proyecto, tarde o temprano tendrás éxito. Todo se reduce a una mentalidad, a una mentalidad emprendedora.

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Un abrazo y Recuerda: ¡No tengas miedo a fallar, ten miedo a no intentarlo!

Javier Pérez

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